La convulsa historia de la ciudad de Pisa

Pisa Piazza dei Miracoli

Pisa, situada en plena Toscana, es la capital de la provincia homónima y entre sus monumentos más importantes se encuentra la Piazza dei Miracoli, Patrimonio de la Humanidad, en la que se encuentran la catedral de mármol y la mundialmente famosa torre inclinada.

Pero el famoso campanario de la Piazza dei Miracoli no es el único torreón torcido de Pisa. La propia naturaleza del terreno en el que se extiende la ciudad han hecho que otras edificaciones de la ciudad desvíen su vertical, como es el caso del campanario de la iglesia de San Nicola, el del templo de San Michele deglio Scalzi, o el Palacio Toscanelli de Lungarno Pacinotti. La razón de que Pisa se haya convertido en la pesadilla de cualquier arquitecto reside en su suelo pantanoso, que tiende a ceder  con el peso de los edificios.

En cuanto al origen de la ciudad, la leyenda habla de unos fundadores de origen griego procedentes de una ciudad llamada Pisa situada en la orilla del río Alfeo, en el Peloponeso, quienes fundaron otra ciudad con el mismo nombre que la protagonista de este texto tras la guerra de Troya.

El nombre latín Pisae parece indicar que, a diferencia de la Pisa griega que tenía solo un río, en la nueva pasaban dos cursos de agua: el Arno y el Auser. Aún así, de aquella época ya no queda rastro alguno, lo que pone en duda esta historia y lleva a pensar que en realidad Pisa fue fundada por los Ligures, ocupada por los etruscos y romanos, y finalmente aliada con los genoveses, con cuya ayuda expulsó de Córcega y Cerdeña a los sarracenos en el siglo XI.

Pisa obtuvo grandes beneficios comerciales tras la Primera Cruzada, y su creciente poder económico la llevó a conflictos con otras importantes ciudades de la península itálica, como Génova y Venecia. Junto a éstas y a Amalfi, Pisa se convirtió en una de las cuatro Repúblicas Marítimas italianas. Entre los siglos XII y XIII Pisa vivió su época más esplendorosa, quedando debilitada luego tras la batalla de Meloria, en 1284, en la que los genoveses hundieron su flota pese a su inferioridad numérica y su débil potencia de fuego. Su imperio colonial desapareció en el siglo XIV y en 1406 fue vendida a Florencia para acabar liberada y conquistada por las tropas de Antonio da Filicaja, Averardo Salviati y Niccolò Capponi cien años más tarde.

Pisa

Deja una respuesta

Este sitio web usa cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y recoger información sobre su navegación. Si pulsa aceptar o continua navegando consideraremos que admite el uso e instalación en su equipo o dispositivo. Encontrará más información en nuestra
Política de Cookies.