Destinos 2018: El Tánger de los artistas

Según la leyenda contada por Plutarco, Anteo, hijo de Gea y Poseidón, fue el fundador de la ciudad de Tánger, un gigante a quien dió muerte Hércules, cuya gruta se puede visitar en este emblemático lugar que enamora a artistas de diferentes generaciones. Desde grecorromanos al siglo XXI, esta ciudad y enclave costero del Mediterráneo es uno de los destinos elegidos para perderse durante unos días en 2016. Tánger es un buen punto de partida para descubrir los encantos del continente africano, muy especialmente para los que no hayan salido todavía de Europa y este nuevo año hayan decidido dar el salto a conocer una nueva cultura.

Muy bien comunicada con el sur de España, con ferrys que salen desde diferentes puntos de las costas andaluzas. Cuando coges el ferry desde Málaga, Algeciras o Tarifa  y tras una escasa travesía, en la que si tienes suerte podrás ir acompañado de delfines.

Tánger es la puerta a África y sus encantos se encuentran en esa luz especial y el paso de una historia repleta de grandes nombres que se han enamorado de una ciudad con carácter propio.

 

 ¿Qué se puede hacer en un fin de semana en Tánger?

Puedes comenzar tu visita en la conocida Plaza del 9 de Abril, lugar donde el rey Mohamed V pronunció su histórico en 1947, cuando la ciudad aún era parte del protectorado español (No fue hasta 1960 cuando Tánger pasaría a ser oficialmente de Marruecos). Otra de las visitas que debes plantearte es el Palacio árabe de Sidi Hosni, las murallas de la Kasbah, el paseo marítimo, la catedral cristiana y Gran Mezquita.

Pero en un fin de semana de desconexión, sobre todo, aprovecha para perderse por su laberinto de callejuelas de la Medina, por sus cafés y mercados, y observar la vida pasar alrededor. Además, los amantes de la literatura pueden acercarse al Hotel Continental, donde se alojaron en su día Jacinto Benavente y Pío Baroja. Escenario, además, de parte de la novela El tiempo entre costuras, de María Dueñas.

Pero no sólo escritores de la talla de Paul Bowles vinieron a Tánger en busca de inspiración. Artistas como Eugène Delacroix o Henri Matisse también se acercaron hasta esta ciudad para encontrarse con las musas en el laberinto de sus calles. Así lo hicieron también grupos de música como The Beatles y Rolling Stones, quienes se alojaban en otro de los míticos hoteles de la ciudad, el Gran Hotel Villa de France y tomaban té en la terraza con vistas al mar del Hafa Cafe. Un local abierto desde 1921 con cuyo nombre bautizó Luis Eduardo Aute una de sus canciones.

Tánger sorprende, por su historia, por sus encantos ocultos, por su gastronomía y cruce de caminos…Una experiencia inolvidable para que el 2016 esté marcado por el exotismo y encanto de tierras, que aunque cercanas, parecen estar a millones de años luz.

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