Un recorrido a través del Tánger más español

Tánger

Durante la primera mitad del siglo XX hasta aproximadamente la independencia de Marruecos, en 1956, buena parte del urbanismo de la ciudad de Tánger ha contado con una gran cantidad de influencias españolas. En muchas de sus calles y barrios quedó la impronta de aquellos arquitectos llegados desde la Península y nombrados por el consulado español. A día de hoy, se puede hacer un recorrido a pie por el urbanismo español de la cosmopolita Tánger.

En un antiguo coto de caza donde ahora se ubica la Plaza de Kuwait -más conocida como Plaza Iberia debido a un cartel de la famosa aerolínea que colgaba de una de las fachadas-, España construyó varios edificios para cubrir las necesidades de la amplia población española que habitaba por aquel entonces las calles de Tánger. De aquel entonces proceden el hospital español, el consulado, una residencia de estudiantes reconvertida hoy en el Instituto Cervantes, el actual colegio Tamón y Cajal y el instituto Severo Ochoa.

Cerca de la plaza anteriormente mencionada se encuentra la zona de San Francisco, también conocido como el barrio de los españoles hasta la década de los setenta, ya que fue allí donde los franciscanos construyeron un buen número de casas para obreros, escuelas y un hospital de cuya gestión se responsabilizaban.

Desde la Plaza de Francia se inicia la calle Murillo en la que, en 1913, se inauguraba el Teatro Cervantes. La sala está considerada la más grande del norte de África, con un aforo de 1400 localidades. Lamentablemente, en la actualidad el edificio se encuentra en un estado bastante mejorable.

A lo largo del Boulevard Pasteur se erigen una sucesión de edificios diseñados por arquitectos españoles, entre los que destaca la Casa Toledana, de corte francés clásico y elegante, obra de Diego Jiménez Armstrong, el arquitecto más prolífico del Tánger internacional y el preferido por la burguesía judía de la época.

La avenida Mohamed VI, antaño conocida como Avenida de España, era una de las zonas en la que la influencia española se percibe más obvia. Ubicada frente al puerto pesquero, esta amplia calle fue concebida por ingenieros municipales españoles durante los años 30 y albergó el antiguo consulado franquista. Como última curiosidad, incluso las palmeras que se levantaban a lo largo de esta arteria fueron traídas expresamente desde Elche.

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