Formentera “Pura Vida”

Esa imagen de isla paradisíaca, sin aglomeraciones turísticas ni grandes complejos hoteleros también existe en el archipielago balear y tiene nombre propio. Formentera es la menor de las islas, con solo 20 kilómetros de largo y dos de ancho, este pequeño trozo de tierra en el Mediterráneo es uno de los territorios que todavía se conservan casi vírgenes en aguas europeas.

La forma más económica y fácil de llegar es por transporte marítimo. La ruta de ferry Denia Formentera conecta la península con la isla en un cómodo trayecto de dos horas y media. Y nada mejor que dejar la rutina aparcada en tierra firme y zambullirse a la desconexión de la calma y tranquilidad característica de la brisa marina de Formentera. Denia Formetera están separadas por menos de 100 kilómetros de distancias, pero la sensación de un viaje en el tiempo es mucho mayor, por la diferencia de energías que se respiran en la isla.

Hay que conocer la isla para poder sentir esa sensación de libertad absoluta y “Pura Vida” que se siente nada más desembarcar. Formentera tiene mucho que ofrecer a sus visitantes, desde admirar una puesta de sol en uno de sus dos faros y dejarse llevar por los sentidos con el olor a mar, el sonido de las olas y la belleza de los colores del atardecer. El faro de la Mola es el punto más alto de la isla y al lado opuesto se encuentra el otro, el famoso faro Cap de Barbaria, de la película “Lucía y el sexo”.

También atraen gran afluencia de público variopinto los mercadillos de la isla con sus múltiples puestos de artesanía y productos locales, como el vino “pagés” o el queso. Y hablando de cuestiones de paladar, la gastronomía de la isla es otro de sus puntos fuertes. Nada más delicioso que degustar un buen arroz de pescado recién salido del mar en alguno de los restaurantes de renombre como el legendario Fonda de Pepe, el Can Rafalet al lado del mar o el Can Pascual, ubicado en el interior.

Para los que busquen siempre en sus escapadas un poco de cultura, en Formentera se encuentra el sepulcro megalítico Ca Na Costa, yacimiento declarado Bien de Interés Cultural. Y para los que sean más partidarios del turismo activo, Formentera es la isla de las bicicletas, donde se puede transitar por varias redes de antiguos caminos rurales que se han habilitado para ello. El trayecto más largo consta de 19 kilómetros y recorre la isla de punta. Otra de las actividades recomendadas para el viajero activo es explorar la costa de Formentera en kayak y conocer sus calas, playas y cuevas escondidas.

Además las noches de Formentera son divertidas y diferentes a pie de playa y alejadas del concepto de macro discotecas. En la playa de Migjorn está el mítico Blue Bar, ubicado sobre una duna y decorado en tonos azules, tiene una gran terraza en el exterior con el mar de fondo y música tranquila. En Migjorn también está a pie de playa Geko Beach Club, con una decoración muy cuidada y exquisitos cócteles para los más exigentes. Estos son solo algunos nombres, pero en toda la isla se pueden encontrar una gran variedad de bares pequeños con identidad propia.

Y para concluir con los encantos de esta coqueta isla, solo queda nombrar su capital, Sant Francesc, que como el resto, es un lugar tranquilo, con una infinidad de locales y comercios locales dedicados a ofrecer “Pura Vida” por doquier.

 

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